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viernes, 18 de febrero de 2011

PRESENTACIÓN DEL LIBRO: POLICING DISSENT Social Control and The Anti-Globalization Movement, por Prof. Luis A. Fernández

PRESENTACIÓN DEL LIBRO:
POLICING DISSENT
Social Control and The Anti-Globalization Movement
Prof. Luis A. Fernández

Por: Rolando Emmanuelli Jiménez, J.D., LL.M.
17 de febrero de 2011
Museo de la Historia de Ponce
Auspiciado por el Ateneo de Ponce y la Inter Ponce

Luis A. Fernández, es catedrático auxiliar de la Universidad del Norte de Arizona. Su libro fue publicado en el año 2008 y reimpreso en el año 2009, por la prestigiosa editorial Rutgers University Press.

Profesor. Mis respetos más sinceros.

El objetivo del libro del profesor Luis A. Fernández es estudiar a fondo los mecanismos de represión de la disidencia de los movimientos anti-globalización -que el autor denomina control social del disenso, por la variedad de estrategias en el uso de la fuerza-. Agrupa los mecanismos de control en tres áreas que se intersecan en círculos casi concéntricos: Control Físico, Psicológico y el Legal.

El autor reseña la mirada y metáfora de Michel Foucault, el gran filósofo Francés, ante el hecho de que el Estado y las organizaciones supranacionales globales, como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio, consideran estos movimientos como la lepra o la peste, que hay que controlar a toda costa mediante el miedo, aislamiento, aparcelamiento y violencia, para que no se diseminen perniciosamente por el resto de la sociedad y las naciones.

El autor parte de la premisa indiscutible de que las fuerzas corporativas de la globalización, a través de la creación de entidades supranacionales y globales cada vez más poderosas, dirigen a los Estados en el uso de sus mecanismos represivos, para evitar que el pueblo derrote los intereses egoístas y corruptores del capitalismo salvaje y global.

Cuando uno estudia un trabajo de esta naturaleza escrito en los Estados Unidos, es indispensable analizar cuál es la pertinencia de dicho esfuerzo para Puerto Rico, particularmente cuando se trata de un texto que ilustra el movimiento anti-globalización, que ha sido muy activo en otros países, pero que en Puerto Rico ha tenido meramente manifestaciones insipientes y generalmente teóricas o académicas.

Como cuestión de umbral, en cuanto a la pertinencia de este libro para nuestra realidad, y para el entendimiento de los mecanismos de control social del Estado, es necesario reseñar que el texto explica detalladamente los fundamentos que apoyan los movimientos sociales en contra de la globalización y los peligros que engendra el derribo de las fronteras económicas, políticas, culturales y sociales que esto acarrea. Todo esto en pos de permitir la apertura de los mercados a las grandes corporaciones y el capitalismo irrestricto, para enriquecerse a costa de los otros pueblos, aumentando las diferencias sociales y económicas, y destruyendo las culturas autóctonas y el ambiente.

Este mensaje tiene total relevancia ante la ofensiva violenta y golpista, neo-liberal y Tea-Partiana, implantada en Puerto Rico por el gobierno de Luis Fortuño, pues nos ofrece el contexto global –teórico y práctico- para la comprensión cabal de los elementos egoístas, avaros y marginadores que impulsan estos atropellos.

Tengo que aclarar que, aunque hasta el momento el Pueblo de Puerto Rico, por su situación colonial, ha sido un mero peón inmóvil e indefenso en el tablero de ajedrez que controlan las naciones soberanas aliadas en esfuerzos globalizadores y neocoloniales, como se abordará más adelante, este no es un destino irremediable.

Lo segundo que debo decir en torno a la pertinencia de este libro para Puerto Rico es que este es el texto que Figueroa Sancha no leyó, y si lo hizo, no lo entendió.

Digo que no lo entendió, porque en este libro se estudian detalladamente los cambios estratégicos y los progresos que han obtenido las fuerzas de represión de la disidencia, luego de la Gran Batalla de Seattle en el año 1999, que es el punto de partida del estudio de este texto.

Como recordarán, la Gran Batalla de Seattle fue una protesta contra la reunión de la Organización Mundial de Comercio en el año 1999, donde múltiples y diversos grupos que se oponen a la globalización obligaron a la cancelación de la actividad a celebrarse allí. Sindicatos, organizaciones ecologistas, profesionales, fanáticos de la nueva era, anarquistas, y personas comunes, se movilizaron en las calles de Seattle hasta hacer fracasar la llamada Ronda del Milenio, y mucho más importante, todo al margen de cualquier partido político o estructura jerárquica de la modernidad.

Esta batalla es considerada como el inicio de una nueva etapa del movimiento antiglobalización, a partir del cual han tenido lugar protestas masivas en todas las cumbres de la OMC y otras organizaciones supranacionales globales. Según el departamento de policía de Seattle, esta manifestación contó meramente con 40.000 participantes aproximadamente. La policía de Seattle no estaba preparada para la innovación y militancia del movimiento y perdió total control de la situación. De esa gran experiencia histórica es que se originan las tácticas y estrategias que se estudian en este texto, y que en mayor o menor medida, han logrado evitar un triunfo tan avasallador en otras protestas posteriores de los grupos antiglobalización.

Si Figueroa Sancha hubiera leído este libro, o al menos lo hubiera entendido, tendría mejores herramientas, o tal vez mayor efectividad, en la supresión de los movimientos de protesta que están ocurriendo en Puerto Rico ante la ofensiva de Luis Fortuño. El desconocimiento, gazapos y desmañas de Figueroa Sancha, en lugar de suprimir la disidencia, la han exacerbado, avivado y fortalecido, particularmente en cuanto al movimiento estudiantil, para el cual, con su permiso Profesor Fernández, solicito un fuerte aplauso.

Aunque el libro se enfoca en los movimientos anti-globalización, su pertinencia es vital para Puerto Rico, por lo que ha estado ocurriendo en la U.P.R., ya que en términos de motivos, organización, estrategias, diversidad y democracia participativa, las similitudes con el movimiento estudiantil son extraordinarias.

En el libro se explica la diversidad de grupos que componen el movimiento antiglobalización y las diferentes estructuras que los organizan o aglutinan; detallando la manera fluida, horizontal y democrática con que operan, en espectacular similitud con nuestro movimiento estudiantil; que también es difuso, heurístico, no jerárquico, solidario, creativo y que funciona a base de fuertes principios de democracia participativa.

Además, no debemos perder de vista lo que anticipamos en Puerto Rico será una gran batalla social para impedir que se construya la mal llamada Vía Verde, que a mi juicio, es el proyecto de infraestructura estatal de corrupción sistemática más aberrante que se haya concebido en Puerto Rico.

Este libro es lectura obligada para los que estemos en preparación de la gesta que nos aguarda.

Por otro lado, sobre la pertinencia del texto para entender el mundo contemporáneo, es necesario decir que lo que estamos viendo en el Cairo y en otros países del Mediano Oriente, son fenómenos para los cuales pueden encontrarse en este texto algunas bases teóricas y empíricas, y que todos debemos reconocer como paradigmas de posibles cursos de acción para enfrentar el problema colonial y la dictadura que vivimos en Puerto Rico.

Un aspecto fundamental de este texto es que se trata de una investigación participativa y vivencial bajo el concepto de Verstehen, pero que cuenta además con fuertes bases empíricas y teóricas para la validación de sus conclusiones.

Verstehen es un término alemán que traducido al español significa Comprensión, y que fue generalizado por Max Weber. El comprensivismo es una rama de la epistemología que surge en Alemania durante el siglo XIX, en oposición al positivismo como método cientifico, que planteaba que las ciencias sociales debían estudiarse a base de la mera observación.

La comprensión o Verstehen implica, entre otras cosas, la participación directa en el fenómeno social a estudiarse y la interpretación del objeto de estudio mediante el solidaridad, otredad y empatía.

El autor participó desde el año 2001 al 2005 en varias protestas del movimiento antiglobalización. En un ejercicio de Verstehen el autor pudo apreciar, palpar y sentir, de primera mano, como manifestante en varias protestas: las motivaciones, razones, sentimientos, miedos, atropellos y paranoias que sienten los manifestantes ante los mecanismos de control social del disenso por países líderes indiscutibles de las organizaciones supranacionales globales. En el libro se reseñan particularmente las protestas de Washington, Miami y Cancún.

Las protestas en las cuales participó el autor son posteriores a la Batalla de Seatlle y el 11 de septiembre de 2001, por tanto, pudo apreciar cómo el Estado ha ampliado progresivamente la variedad, inteligencia y crudeza de las técnicas del control social del disenso. Lo que le permitió observar y estudiar con detalle toda la dureza y sofisticación alcanzada.

En este libro se resume excelentemente el cuerpo de pensamiento teórico estudioso de los mecanismos de control del estado, se explican las técnicas reales de control social de la disidencia, desde las más sutiles y casi invisibles, hasta la violencia, incluyendo la agresión, el arresto y el allanamiento ilegal.

El libro explica el efecto de estas técnicas en los movimientos, las comunidades, y en la psiquis de los activistas y observadores de las protestas. Además, se explica la dinámica de innovación y respuesta entre los movimientos y el Estado, que se encuentran constantemente en un juego de ensayo y error, entre el gato y el ratón, con el propósito uno, de llevar el mensaje a sus máxima divulgación, y el otro, de suprimirlo a un mero ejercicio de aglutinación humana inútil.

El libro tiene también valor al terminar con una nota de esperanza en torno al efecto que estas luchas están teniendo en la generación de políticas protectoras del ambiente, desaceleradoras de los procesos agresivos de globalización y en los cambios sociales y políticos que se han suscitado en respuesta a esos esfuerzos.

El libro está divido en siete capítulos que son los siguientes:

Protesta, control y mantenimiento del orden.
Perspectivas en el control del disenso.
El movimiento anti-globalización.
Manejando y regulando las protestas: El control social y el derecho.
Así es la democracia: El control físico del espacio.
Por ahí vienen los Anarquistas: El control psicológico del espacio.
La ejecución de la Ley y el control.

Cada uno de estos capítulos está marcado por una serie de subdivisiones que detallan los diferentes aspectos sobre el tema y su relación entre el control social del disenso y su efecto en las personas que protestan.

En el Capítulo uno sobre protesta, control y mantenimiento del orden, el autor reseña el cambio dramático que ocurrió en la manera que el Estado comenzó a mirar a los disidentes después del 11 de septiembre de 2001, cuando empezó a comparar a los disidentes con terroristas, para tratar de inhibir sus actuaciones y crea una paranoia que les permitiera un mayor control.

Luego, nos explica el autor la relación entre el movimiento anti-globalización y el control de sus redes, pasando por lo que dicen los teóricos sobre el asunto, la textura del control, el control y los movimientos sociales y otras perspectivas de control. Finaliza el capítulo explicando la estructura del libro y el acercamiento y enfoque que tiene el autor en el trabajo.

En el Capítulo dos sobre las perspectivas en el control del disenso, el autor aborda una visión panorámica del control social y examina los trabajos de los teóricos posmodernos sobre el poder, el biopoder y la gobernanza, estudiando particularmente el concepto de la multitud de Hardt y Negri, donde se estudia las transformaciones que han hechos que la sociedad se mueva de una basada en la manufactura, a una sociedad de conocimiento y de servicios que ha alterado sustancialmente el análisis de clases y el trabajo de Karl Marx. Luego, el autor examina las esferas legales, físicas y psicológicas del control del disenso.

En el Capítulo tres sobre el movimiento anti-globalización, el autor explica cómo se organizan los movimientos sociales anti-globalización y cómo van creando sus paradigmas y aglutinando a la gente en torno a ellos. También, el autor examina los datos que fundamentan su libro, que incluyen su participación en las protestas, las entrevistas de componentes de ambos sectores –la policía y los manifestantes. Es decir, tanto la represión como el disenso, además de la documentación publicada por ambos sectores.

El autor pasa entonces a discutir la razón por la cual la globalización crea una oposición tan vehemente en ciertas personas y grupos, y los diferentes tipos de globalización tales como la política, la cultural y la económica.

El autor luego pasa a explicar, cuáles son los diferentes movimientos anti-globalización y cómo funcionan poniendo especial énfasis en los movimientos anarquistas, que han implantado acciones más directas y agresivas para retar la autoridad, y que han sido entonces objeto de las actuaciones más crudas, ilegales y dramáticas por parte del Estado.

En contraste, el autor presenta los grupos de afinidad, que son de naturaleza cerrada, que persiguen cada uno diferentes intereses y que no se caracterizan por la protesta violenta. Todo esto desemboca en los clusters o conglomerados donde se da la unión de diferentes grupos de afinidad que componen el grueso de la protesta, que se distribuyen el trabajo, y comparten algunas estrategias. Todo esto le permite al movimiento una fluidez y flexibilidad, que los hace a la misma vez difíciles de organizar o consolidar, como efectivos y elusivos ante el control del Estado.

Todos estos grupos que participan en las protestas anti-globalización tienen sus asambleas de democracia participativa donde se discuten detalladamente las estrategias que se van a utilizar desde la transportación, alojamiento, alimentos, ruta de la marcha, si se negocia o no se negocia con las autoridades, el curso de acción; y además, las consecuencias de las diferentes políticas represivas y el impacto que van a tener en el tipo de actuación que ellos van a llevar a cabo.

Este tipo de reunión se caracteriza por no tener líderes preponderantes y son ejemplos extraordinarios de democracia participativa, las cuales han resultado en mecanismos excepcionalmente exitosos en los procesos decisionales de los estudiantes de la UPR.

También el autor acentúa que el movimiento no es monolítico, sino que está también dividido en secciones como las áreas que suplen alojamiento, comidas y de particular importancia, la prensa independiente como Indymedia, que en muchas ocasiones, igual que en Puerto Rico como en el caso de Radio Huelga, son objeto de ataques brutales y de destrucción de la propiedad para impedir que el mensaje que ellos van capturando salga a la luz pública.

En el Capítulo cuatro, manejando y regulando la protesta, el autor examina cómo la Ley se convierte en un mecanismo de control social mediante las ordenanzas municipales, y al revivir viejas y arcaicas leyes, como las leyes sobre las máscaras que estaban dirigidas al Ku Klux Klan. Cualquier parecido con las leyes de Puerto Rico es pura coincidencia.

Dentro de este proceso de aplicación de la Ley con el objetivo de desestabilizar la efectividad de la protesta, se encuentra el cerrar espacios públicos, el cerrar lugares de alojamiento, y el llevar a cabo allanamientos y arrestos ilegales, que resultan ser espurios, pues los fiscales no radican cargos. Todo esto crea desasosiego, que afecta la militancia mediante el miedo y la paranoia.

Además, el autor aborda la regulación por parte de la ciudades del tiempo, lugar y manera de las protestas, incluyendo los lugares de reunión, las rutas, la horas, y hasta dónde pueden llegar, con el propósito de minimizar su impacto o amenaza.

Se reseñan también, las diferentes actuaciones que toman en la cuidad para ir afectando el curso de la organización de la protesta, al cambiar constantemente las reglas de juego, y al mover a los manifestante a diferentes lugares, en cambios de último minuto, para que se desarticule su coherencia.

Una de las contribuciones más importantes del autor, es que examina el proceso de la negociación del disenso, mediante el proceso de permisos municipales, y establece convincentemente que el proceso de permisos para llevar a cabo protestas es uno de los trámites más sutiles, pero efectivos, a la hora de controlar una protesta, y que existen diferentes grupos que han optado por negociar, lo que ha ocasionado una erosión dramática en la eficiencia de las protestas para alcanzar los objetivos y divulgar sus mensajes.

El dilema que enfrentan los grupos es negociar o no negociar. Muchos negocian y se someten. Los que no negocian, reciben la confrontación cruda y violenta del Estado y se utilizan todos los mecanismos de propaganda para demonizarlos y aislarlos.

Estas negociaciones en muchas ocasiones obliga a los manifestantes a renunciar sus derechos de expresión y asamblea ante las presiones del Estado por lo que son inconstitucionales.

En el Capítulo cinco, sobre así es que luce la democracia, el control físico del espacio, el autor explica cómo los organismos del Estado seleccionan el lugar particular donde los participantes de las protestas pueden ejercer su derecho a protestar y cómo las organizaciones supragubernamentales globales han ido escogiendo para sus reuniones lugares cada vez más apartados o que son más fáciles de defender de los procesos de las protestas.

Esta estrategia involucra un proceso de planificación de mucho tiempo por parte de las agencias del Estado y estas organizaciones globales, que incluye, no solamente la evaluación y estrategia geográfica y urbana, sino el estudio detallado de inteligencia y espionaje de todas las personas que podrían participar en las actividades de protesta.

Estos estudios y preparaciones ocurren con mucha antelación y ocasionan gastos extraordinarios que en Estados Unidos han obligado a que el gobierno federal haga aportaciones sustanciales, para la defensas de las ciudades en las cuales se han llevado a cabo este tipo de operaciones.

Por otro lado, el autor en este Capítulo cinco, evalúa las operaciones de inteligencia y señala los procesos de recopilación de información sobre los manifestantes y los grupos, y la infiltración de agentes del Estado en los movimientos, tomando nota de la experiencia de COINTELPRO en los años sesenta, que aquí en Puerto Rico, nos es muy familiar e indignante.

Con la experiencia de COINTELPRO, el autor señala cómo la Ley Patriota ha dado mucho más poder para llevar a cabo procesos de infiltración y cómo la infiltración tiene un efecto inhibitorio en los grupos, pues ocasiona que los grupos comiencen a vigilarse entre ellos y a entrar en disputas paranoicas que afectan los procesos decisionales y la efectividad de las estrategias. La infiltración es a veces encubierta o al descubierto, y ocasiona también miedo que inhibe a los manifestantes, ya que no se sabe con quién se puede conversar, y tampoco se sabe en quién se puede confiar.

También, las fuerzas de represión utilizan el patrullaje preventivo, la vigilancia evidente y no encubierta, la persecución y la detención ilegal con propósitos meramente investigativos violando la constitución. Aunque haya este tipo de gestión y arrestos, los cargos nunca prosperan, porque no hay razones legales para llevar a cabo estas intervenciones. Esto se hace con el propósito de sacar a los manifestantes fuera de la calle, amedrentarlos y eliminarlos de la protesta.

Esto confirma que la actuación que realizado la policía acá en Puerto Rico al detener a los estudiantes y no someterles cargos, participa de esa estrategia de hostigar para tratar de suprimir las protestas.

También, el autor nos explica cómo se intenta reducir el anonimato de los participantes en las protestas utilizando cámaras de video y de fotografía para amedrentar a los participantes. Esto tiene también un efecto inhibitorio en los participantes, que aunque estas actuaciones aquí en Puerto Rico tengan visos de ilegalidad a la luz de la jurisprudencia de los casos de David Noriega vs. ELA, por el carpeteo de actividades legales, se utiliza constantemente para enviar el mensaje a los manifestantes de que el Estado los está observando, identificando y los va a procesar.

También, en este Capítulo el autor discute la utilización de leyes y ordenanzas prohibiendo el uso de las máscaras. El autor justifica detalladamente por qué en muchas ocasiones las máscaras son parte del proceso de libertad de expresión, particularmente cuando las máscaras sirven para identificar los diferentes grupos o para llevar a cabo actuaciones y obras de teatro.

El autor examina cómo el Estado ha tenido que recurrir a las fortificaciones de los lugares de protesta y cómo también recurre a dividir a los manifestantes en diferentes grupos utilizando verjas de altura, y no meramente improvisadas, sino construidas específicamente para la contención de grandes multitudes. Como mencionamos, haciendo la analogía del control de la plaga y de la lepra de Foucault, el autor concluye que en términos de las protestas masivas, se están manejando mediante divisiones físicas y barricadas, como si fueran enfermedades infecciosas, que no deben propagarse por el resto de la sociedad.

El autor también en este Capítulo, habla de los arrestos masivos preventivos y de los grupos quirúrgicos de arrestos que participan infiltradamente en las protestas y arrestan selectivamente a personas que ellos identifican a priori y sin delito cometido, que puedan representar un peligro para los intereses del Estado.

En el Capítulo seis sobre “ahí vienen los anarquistas”, el autor nos habla sobre el control sicológico del espacio y el efecto que tiene en la comunidad la división de los manifestantes, en manifestantes buenos y malos, y como la comunidad adopta el discurso de las fuerzas de represión a base de estereotipos que dentro del movimiento de anti-globalización se han propagado por razón del mote de Anarquista.

Para demonizar al Anarquista, las autoridades utilizan un detallado, minucioso y planificado esfuerzo de relaciones públicas para ir creando un mensaje, a veces ambiguo, en el sentido de que respetan el derecho de los protestantes a manifestarse, pero que van hacer todo lo posible por defender la comunidad de los peligrosos Anarquistas. Todo esto con el propósito de fomentar miedo en la población que podría simpatizar con los manifestantes, para que no se unan a las protestas y para establecer un rechazo viceral, particularmente en la comunidad empresarial, que podría temer que sus negocios sufran daño por las protestas. Todo esto tiene el efecto de aislar la protesta y evitar que crezca a niveles efectivos.

Por otro lado, el autor nos señala cómo la policía y las fuerzas de represión cortejan a la prensa, tratando de hacerle la vida fácil para el acceso a la información e incluyendo e insertando a periodistas en los operativos, para que puedan ver de primera mano y puedan identificarse con las actuaciones de la policía, como ocurrió y ocurre, durante la guerra de Irak.

Todas estas gestiones de las fuerzas de represión tienen un efecto inhibitorio en la población que es anfitriona de la protesta y en los manifestantes, que tienen obviamente consecuencias graves en el efecto de la protesta a través de la utilización de mecanismos de miedo.

Por último, en el Capítulo siete, sobre la ejecución de la ley y el control, el autor entra a establecer que aunque se van desarrollando mecanismos de poder a nivel global y que los Estados han ido cediendo algunos poderes a esas entidades, todavía mantienen el poder de policía y represión de las manifestaciones en contra de la globalización.

El autor examina las implicaciones del proceso de protesta negociada y cómo ha afectado la efectividad de las actividades. También recapitula el control del espacio, pero establece finalmente que estas gestiones de control estatal que han ido desarrollándose a partir de la Batalla de Seattle en el 1999, en la mayoría de los casos, van dos o tres pasos rezagados de la imaginación y la creatividad de los manifestantes. Tal como pasa en Puerto Rico.

El autor termina con una nota de reflexión en torno a la esperanza de que los movimientos seguirán estableciendo formas creativas de poder, para llevar su mensaje y lograr cambios sociales y económicos, pero anticipa que Estado seguirá moviéndose hacia mecanismos más efectivos y crudos del control social del disenso.

En conclusión, el libro es un extraordinario esfuerzo al disectar cómo el Estado evalúa las protestas y el disenso, cómo lo enfrenta, y cómo trata de minimizar su efecto. Aunque el libro está dedicado a las protestas anti-globalización, el modelo tiene muchos aspectos que podrían ser aplicables en cualquier tipo de protesta, particularmente en las que estamos realizando en Puerto Rico y a las que están por venir para poder salvar este país.

Profesor Fernández:
Escribir un libro es el arte de poder comenzar y saber cuándo terminar. Por eso existen las segundas ediciones.

Lo que me gustaría ver en una segunda edición.

Es importante que una segunda edición tenga una sección sobre policing policing. Es decir, los mecanismos de control y defensa que tiene disponibles el Pueblo para controlar de manera más efectiva y rápida el atropello físico, psicológico y social que realiza el Estado cuando enfrenta este tipo de protestas. El sistema legal es inefectivo por su lentitud y prejuicio.

Me gustaría ver una actualización sobre protestas posteriores a la explosión de las redes sociales como Facebook y Twitter, ya que las protestas reseñadas son previas al desarrollo de mecanismos de comunicaciones efectivos a través de estas redes. Pregunto: ¿Añaden valor estas redes a los manifestantes o le ofrecen mecanismos de control más efectivos al Estado?

Podría incluirse la especificación de los efectos físicos y psicológicos de la violencia en los seres humanos, no meramente hablar del miedo y la disuasión, sino hablar de las lesiones, el dolor, el coraje, el miedo y los trastornos psicológicos derivados que sufren los manifestantes cuando son atropellados por las fuerzas represivas como ha sido en el caso de Puerto Rico. Sobre los efectos psicológicos: ¿qué pueden ocasionar? El apaciguamiento de la resistencia o la exacerbación de las actitudes y la violencia de los manifestantes.

Me gustaría ver en una edición futura algún detalle sobre las innovaciones de la resistencia y el seguimiento policiaco, particularmente en torno a las diferentes técnicas individuales de protestar tales como la desobediencia civil en las protestas espontáneas ante otros asuntos sociales, ambientales y económicos.

También sería excelente abundar sobre el papel específico que juega la represión de la prensa independiente, ya que la proliferación de este tipo de organizaciones y la disposición de los medios cibernéticos para la divulgación inmediata de la información, definitivamente amplían el marco de la protesta y puede ser que el Estado no tenga mecanismos efectivos para impedir la diseminación de esas ideas.

Es fácil poner verjas en la ciudad, es fácil bloquear los parques para que no puedan dormir los manifestantes, es fácil exigir una ruta específica rodeada de policías con rotenes, caballos y motocicletas, pero la información que se va recopilando electrónicamente y divulgando por las redes sociales y por el resto de la Internet, es muy difícil de controlar, y seria excelente analizar si esta divulgación tiene impacto directo en la toma de decisiones por estas entidades globales represivas.

En conclusión, el libro del Profesor Fernández es uno que recomiendo a cabalidad, porque nos da una visión específica de cómo el Estado va modificando su enfoque hacia el disenso y cómo estos cambios requieren del Pueblo una respuesta y acción social inmediata, concertada, inteligente, creativa y democrática, para lograr cambios sociales hacia la calidad de vida de todos los seres humanos.

Este libro nos ofrece herramientas vitales en esa ruta.

Lo felicito Profesor.

Espero que siga una vida intelectual prolífera.

Nos hace falta.

Muchas gracias.

Rolando Emmanuelli Jiménez, J.D. LL.M.

-- Desde Mi iPad.

Location:Cll Anguila,Ponce,Puerto Rico

Rolando Emmanuelli Jiménez, somete candidatura para presidir DISUR


COMUNICADO DE PRENSA

Contacto: Yanide Emmanuelli
Tel: 787-848-0666

Rolando Emmanuelli Jiménez, somete candidatura para presidir DISUR


Ponce - El vicepresidente de Desarrollo Integral del Sur (DISUR), Lcdo. Rolando Emmanuelli Jiménez, anunció hoy que aspira presidir esta organización regional que agrupa sectores de la academia, empresas, grupos comunitarios y quince municipios de la región Sur.  Actualmente DISUR está presidida por el alcalde de Yauco, Abel Nazario.

Emmanuelli Jiménez, quien es socio fundador de DISUR, ha sido uno de defensores que promueven el desarrollo de regiones autónomas en el país, así como la proyección a nivel global de sus activos para atraer nuevas inversiones y empleos en Puerto Rico.

De acuerdo con el abogado, DISUR, tiene definido objetivos a corto, mediano y largo plazo que deben culminar en la delegación de poderes por parte del Gobierno Central en las áreas de la planificación del territorio, la promoción industrial y el desarrollo turístico.

"Esos poderes de DISUR lo convertirán en un modelo organizacional que permitirá a otras regiones del país superar la crisis económica y encaminar su desarrollo", aseguró Emmanuelli-Jiménez.

Bajo su presidencia el abogado  se enfocará en cinco pilares fundamentales: el fortalecimiento económico de DISUR y el cese gradual de la dependencia de los fondos aportados por los municipios; el fortalecimiento del sector académico como líderes intelectuales de innovación y de desarrollo de la economía del conocimiento para capitalizarla y desarrollar ingresos distribuidos equitativamente entre los diferentes componentes; la aglutinación del sector privado a los fines de fortalecer los "cluster" o conglomerados empresariales existentes en la región sur de manera que se articulen hacia una estrategia de desarrollo socioeconómico inteligente y validada.  Entre estos "clusters" se encuentran la logística y la transportación con el Puerto de Las Américas y el tren del sur, la agroindustria, la salud, los efectos biomédicos y el turismo.

Asimismo, propulsará el desarrollo de exportaciones e importaciones a través del Puerto de las Américas para que  puedan iniciarse las operaciones del megapuerto. Esto será la base del desarrollo de la zona de valor añadido que traerán empleos bien remunerados en la región Sur.  También persiguirá la aglutinación de las fuerzas sociales regionales para influir y cabildear por una distribucion más equitativa de las inversiones del Estado en las diferentes regiones.

"Ha llegado el momento que el sector privado asuma el liderazgo de DISUR, particularmente cuando el sector público entra ahora en procesos de preparación y de movilización política hacia las primarias y las elecciones de 2012. Permitir que otro ejecutivo municipal asuma la presidencia de DISUR durante el periodo preelectoral pondría en riesgo que DISUR pueda implantar las iniciativas que están en proceso", señaló Emmanuelli a la vez que exhortó a las universidades, empresas y comunidades a integrarse a DISUR.

La elección de la presidencia de DISUR se llevará el próximo 28 de febrero.

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Por Lcdo. Rolando Emmanuelli Jiménez, J.D., LL.M. rolando@bufete-emmanuelli.com El autor es abogado notario, Presidente del Bufete Emmanuelli en Ponce, Presidente de la Alianza Pro Sur, Vicepresidente de DISUR, Inc., pasado presidente de la Cámara de Comercio del Sur de Puerto Rico y anfitrión del programa Debido Proceso de Ley, que se transmite todos los sábados a las 11:00 de la mañana por WPAB 550. Para mayor información vea www.debidoproceso.com.

martes, 8 de febrero de 2011

El fin de la Diplomacia




El fin de la Diplomacia
Por Rolando Emmanuelli Jiménez, J.D., LL.M

En los últimos años a partir de la muerte de Rafael Cordero Santiago, hemos ido describiendo en columnas y programas de radio cómo Ponce y la Región Sur han ido sufriendo una creciente pérdida de poder político.

Este poder político lo defino como la capacidad de lograr que la elite gubernamental, partidista y egoísta del área metropolitana del norte, responda a los reclamos de desarrollo económico del Sur y las otras regiones de Puerto Rico.

El grueso de la inversión pública en Puerto Rico siempre se ha realizado en esa área metropolitana. Proyectos como el Coliseo José Miguel Agrelot, el Súper Acueducto, el Tren Urbano, el Centro de Convenciones y las grandes autopistas en constante mejora o reconstrucción, se hacen sin que se le pida cuentas a los municipios donde se construyen.

Cuándo se le ha dicho a Jorge Santini, Ramón Luis Rivera, Héctor Oneill o a los Aponte, que tiene que ¨repagar¨ o responder económicamente por estas inversiones. Estas inversiones se hacen para beneficio de los metropolitanos, y sin embargo, amparados en el argumento de que son estratégicas, las pagamos todos los puertorriqueños.

Rafael Cordero Santiago desarrollo poder político y inclinó un poco la balanza a nuestro favor al aglutinar fuerzas multisectoriales y suprapartidistas que le permitieron reclamar valiente y vocalmente los derechos de nuestra Región y Ciudad.

Cuando Cordero Santiago estaba vivo, nadie en San Juan se atrevía a decirle que para lograr una obra de infraestructura estratégica para Puerto Rico, se tenía que probar la capacidad de ¨repago¨ del Municipio de Ponce. Los compromisos de inversión de más de mil millones que logró Cordero Santiago para Ponce fueron producto de su mollero político y no de la generosidad del gobierno central.

El mollero político de Cordero Santiago partía de la premisa de una férrea defensa de lo que nos correspondía por encima de los metropolitanos que se opusieran. Este mollero tomó como blasón de afirmación de identidad y poder ¨Ponce es Ponce y lo demás es Parking¨.

El fortalecimiento de una cultura política de aglutinación de fuerzas a base de consensos le garantizaba a Cordero Santiago una gran influencia electoral en el resto del país que hacía que los burócratas del norte atendieran. Los consensos ciudadanos municipales y regionales siguen vigentes, lo que se perdió fue la lealtad y voluntad de los políticos.

La muerte de Cordero Santiago y la sucesión de ejecutivos y ejecutivas municipales sumisos, sectarios e incompetentes han dado al traste con ese poder político y por eso el gobierno central ha hecho y desecho impunemente con nuestros derechos. La respuesta de esta horrorizada claque política ha sido una diplomacia blandengue de cartitas y reuniones para negociar.

Es tal la sumisión al norte que los políticos contemporáneos ni tan siquiera se atreven a repetir la famosa consigna ponceña de afirmación de identidad y poder.

Esta erosión del poder nos ha llevado al descarrilamiento de todos los proyectos e iniciativas estratégicas, que de haberse implantado oportuna y puntualmente, hubieran servido de modelo económico para sacar a Puerto Rico del estancamiento y la dependencia que sufrimos actualmente.

El abandono y destrucción de los planes e iniciativas estratégicas incluyen el Plan de Ordenamiento Territorial del 2004 que logró Cordero Santiago, con sus obras de inversión certificada que establecen compromisos de ley de más de mil millones de dólares; el Plan Ponce en Marcha que languidece desde el año 1992; la Ley 212 que quedó liquidada por la nefasta Ley 7 y destruyó centenas de proyectos viables y que traerían más de doscientos millones de dólares de inversión privada al casco histórico de Ponce; y finalmente, en estos dos últimos dos años, la muerte del Puerto de las Américas Rafael Cordero Santiago.

Si todos estos proyectos e iniciativas se hubieran implantado, Ponce y la Región Sur ya tendría las herramientas esenciales para dirigir su futuro económico y planificándolo efectivamente por intermediación de DISUR.

Todos los ejecutivos y ejecutivas municipales de Ponce que sucedieron a Cordero Santiago han traicionado los sueños de desarrollo socioeconómico de nuestra ciudad y Región Sur.

A pesar de que este problema se ha ido señalando por la prensa y las Fuerzas Activas Sureñas, estos líderes han preferido plegarse a los intereses de sus partidos políticos centralizados en San Juan, y por convicción o temor, no reclamaron lo que en derecho le corresponde a nuestra Ciudad y Región.

Tan devastadora ha sido la sangría de Poder de Ponce y la Región Sur que en dos años de administración hegemónica del PNP, el Puerto de las Américas está paralizado porque el gobierno central no quiere invertir hasta que diz que se establezca la capacidad de ¨repago¨ del Muncipio de Ponce.

Cuántas veces el gobernador Fortuño y sus alteregos han dicho que el Puerto es un proyecto estratégico para Puerto Rico. Por qué si reviste esta importancia, Ponce tiene que pagar por esta inversión.

Este problema se agrava cuando se toma en consideración que es vox populi que la Alcaldesa se dejó convencer para que se eliminara del Memorando de Entendimiento una cláusula que nos protegía de tener que pagar los 250 millones de dólares de inversión en el Puerto.

No en balde, Pérez Riera, Fortuño y su claque, ni chistaron cuando la Alcaldesa decidió no renovar el Memorando de Entendimiento el pasado 30 de septiembre de 2010. No protestaron porque la Alcaldesa había perdido por su acción u omisión la única cláusula que le protegía de tener que devolver los 250 millones. Esto es algo que le corresponde a ella explicar y que abordaremos en otra oportunidad.

Hoy, pocos políticos hablan del Plan Territorial y de las obras de inversión certificada. Pocos políticos plantean que esto es un derecho que es indispensable luchar y rescatar. Pero peor aún, los pocos que hablan de estos asuntos no tiene las herramientas necesarias para lograr la reivindicación de estos derechos, porque tampoco han podido consolidar el poder político suficiente para enfrentar el partido, o peor que eso, porque son personas que piensan que el partido va por encima de los deseos y aspiraciones de sus constituyentes y pululan dividiendo el pueblo en sectas agringoladas.

Ha llegado el momento de aglutinar y realinear las fuerzas. Pero no ya en torno a los políticos incapaces de destetarse del partido. Sino en torno a la Multitud. En torno a esa gran masa de Sureños con el poder de la voluntad y el deseo de superarse, que delegaron equivocadamente su futuro en personas irresponsables e incompetentes que traicionaron nuestros sueños y aspiraciones.

Además, Paralelamente y en atención al 2012, ha llegado la hora de interpelar incisivamente a los políticos:

1. Cuáles han sido las acciones concretas que usted ha tomada para impulsar el desarrollo de Ponce y lograr que se realicen las obras de infraestructuras plasmadas en el Plan Territorial.

2. Cuáles son las acciones concretas que usted se compromete a tomar en esa dirección en su futura posición política.

3. Está dispuesto a demandar al gobierno central para que cumple con sus compromisos, aunque sea dominado por el mismo partido que usted.

Pero no nos limitaremos a esto.

Ha llegado el momento del fin del miedo y la debilidad. Ha llegado el momento de la acción ciudadana, espontánea, firme, horizontal, heurística, valiente, creativa y orgullosa.

Es momento de rescatar desde la calle nuestros derechos. Ya esto se está gestando. Llegó el fin de la diplomacia.

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sábado, 4 de diciembre de 2010

EL PARTIDISMO Y LA CARCOMA Parte II

Por Lcdo. Rolando Emmanuelli Jiménez, J.D., LL.M.
rolando@bufete-emmanuelli.com


Recientemente escribí sobre el tema del partidismo, la mentira, el silencio y la carcoma. Los espectros que como crueles valquirias nórdicas van escogiendo sin piedad sus víctimas para destruir nuestras posibilidades y aspiraciones como pueblo.

Hoy me refiero por segunda vez al partidismo y la carcoma. Como mencioné previamente, las carcomas son el nombre común que reciben las larvas de varias especies de insectos que perforan maderas, estructuras, muebles u obras de arte, y en las que construyen túneles con el propósito de reproducirse y alimentarse. Minan y minan incansablemente hasta que finalmente dañan todo lo bueno de manera irremediablemente.

Hoy me refiero al partidismo y la carcoma. Las carcomas son el nombre común que reciben las larvas de varias especies de insectos que perforan maderas, estructuras, muebles u obras de arte, y en las que construyen túneles con el propósito de reproducirse y alimentarse. Minan y minan incansablemente hasta que finalmente dañan todo lo bueno de manera irremediablemente.

Cuando hablamos de la carcoma, no nos referimos a la voracidad por el poder y el dinero, que abordaremos en el próximo artículo, nos referimos a la compulsión de querer penetrar en todos los círculos o entornos de actividad humana para, a plena luz del día o de manera encubierta, ir ganando adeptos incondicionales mediante ofertas apócrifas de prebendas o las promesas quiméricas de una vida futura mejor.

Mediante el constante pulular en busca de nuevos fanáticos, las sectas y partidos van desgastando, agujereando y socavando otras entidades y estructuras que han sido creadas con propósitos sociales y económicos loables.

El ataque de las carcomas a las organizaciones bonafide se instrumenta introduciendo larvas que se alimentan y sobreviven de la disputa partidista y divisiva que impiden los acuerdos o consensos de acción concertada y efectiva hacia el desarrollo socioeconómico de Puerto Rico.

El partidismo y sectarismo siempre están en precario por su particularidad de ser excluyentes. Las sectas y los partidos crean sus códigos y criterios abiertos o secretos de pertenencia. Para ser miembro de una secta o un partido hay que ser de cierta manera o creer en algunas cosas particulares. Esto de por sí, margina, rechaza y arrincona a los que son diferentes o pertenecen a otros perfiles creativos. Como todo, estos estilos de vida o creencias son objeto de interpretación. Es por esto que hasta entre los sectarios y partidistas surgen disputas reales o imaginarias que los separan individualmente o en grupúsculos antagónicos, que paranoicamente pugnan por su supervivencia tratando de destruir o absorber a los demás.

Por su naturaleza divisiva, el sectarismo y partidismo erosionan constantemente su propio corazón. Es por eso que tienen que estar al acecho constante de lugares, organizaciones o estructuras en las cuales entrar, penetrar y alimentarse. Esto mediante el secuestro y reclutamiento de nuevos fanáticos. Si el terreno de estos ambientes no es fértil o no sirve sus propósitos, entonces es necesario destruirlos por ser reductos de los enemigos de otras sectas o partidos.

Los acalorados sectarios o partidistas solo ven por los estrechos senderos de los túneles de la carcoma. Si dos personas andan juntas o trabajan juntas, es porque son del mismo partido o grupo. Si promueven a alguien en su empleo u organización, es porque sus jefes o superiores son del mismo partido. Si el nene se enamora de una nena, hay que averiguar de qué partido o secta son sus padres.

Es por eso que cuando le hablan a una larva de carcoma sobre una persona u organización, lo primero que pregunta es: ¿PNP o Popular? Si resulta ser de su partido, siente simpatía y tranquilidad. Si es del partido contrario, siente aversión y disgusto. Pregunta entonces, ¿Cómo es que esa persona trabaja en ese lugar? ¿Cuánto gana? ¿Quién es su padrino? ¿Qué hay que hacer para ser miembro de la organización? ¿Quiénes pertenecen que son de mi secta o partido? Si dijo esto es porque es PNP. Si está protestando debe ser independentista. ¿Cómo le podemos cerrar el paso? ¿Cómo se lo hacemos difícil? Si está opinando tanto, es porque quiere ser político y retarme.

Las larvas de la carcoma no pueden tener pensamientos positivos o de mera tolerancia en cuanto a los que no pertenecen a su secta o partido. La oscura carcoma solo tienen una óptica. La de la secta o partido. Todo lo que se aparte, si no se puede devorar, sobra y es necesario marginarlo y destruirlo. Por eso envenenan, difaman, siembran cizaña y dañan, pero tarde o temprano, terminan como víctimas de su derramada toxicidad.

Las larvas de la carcoma son muy infelices. Viven una vida de dudas, sospechas, inseguridades, interpretaciones perturbadas, delirios de persecución, alucinaciones de grandeza, pero más que todo, marginación. Viven clasificando en bandos y sintiendo que cada vez están más solos, porque no se atreven reunirse, conversar, debatir, coordinar, planificar, contribuir y construir el futuro hombro con hombro, junto a personas que no pertenecen a su partido o secta.

Las larvas de la carcoma son las que han ocasionado que en Puerto Rico no hayamos podido ponernos de acuerdo para encaminar y desarrollar los proyectos estratégicos y fundamentales como Pueblo.

El partidismo y sectarismo son un desorden de la personalidad, que distinto a los demás, es terriblemente contagioso. Es epidémico porque se ampara en el poder político y económico real o potencial. Las larvas de la carcoma se aprovechan de las debilidades, dificultades y enfermedades de los demás, para engañarles con ofrecimientos condicionados a que se inicien en la secta o se registren en el partido. Por eso salen a iniciar o reclutar en ciclos de cuatro años con promesas cada vez más descabelladas.

Afortunadamente, los gusanos de la carcoma casi nunca pueden cumplir sus ofertas y tarde o temprano caen por su propio peso, quedando devorados por las fauces de sus mentiras. Los despreciables del partidismo y sectarismo fracasan irremediablemente, porque su tarea divisora y excluyente los va dejando cada vez más solos y debilitados.

El problema es que el Pueblo trata de superar esta división enfermiza y artificial mediante la sustitución de los previos por nuevos partidistas y sectarios. La serpiente vuelve a morderse el rabo. Entramos en otra vuelta del Eterno Retorno Nietzscheano.

Mientras el Pueblo siga dando paso a las afecciones que ocasiona la carcoma, estaremos condenados al subdesarrollo. Por eso es indispensable educar sobre los males del divisionismo y ofrecer alternativas de desarrollo y superación de esa lacra, mediante el acomodo justo de intereses y la generación de consensos hacia objetivos de mayor jerarquía.

Como regla general, el partidista o sectario responde únicamente a su grupo, por falta de valor, liderazgo y responsabilidad hacia sus constituyentes. Lo irónico, o poco reconocido, es que el ser político o funcionario electo no significa que se tenga que ser irremediablemente partidista o sectario. El político puede responder irrevocablemente a sus constituyentes o electores. Hemos tenidos ejemplos muy edificantes de políticos inclusivos, de tolerancia, mentalidad abierta y responsabilidad hacia sus constituyentes. No es casualidad que también hayan sido los más exitosos y que estén indeleblemente inscritos en la conciencia de nuestro Pueblo.

La ruptura con el sistema partidista y sectario es posible mediante la educación y el apoderamiento del Pueblo en la democracia participativa. Es la única manera en que los políticos se verán obligados a abandonar sus viejas prácticas para responder directa y responsablemente a los designios de sus electores por encima de lo que opine o decida su secta o partido.


Por Rolando Emmanuelli Jiménez, J.D., LL.M.
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El Partidismo y la Carcoma Parte I

Hace unos meses escribí sobre el tema del partidismo, la mentira y el silencio. Un trío de espectros que como crueles valquirias nórdicas van escogiendo sin piedad sus víctimas para destruir nuestras posibilidades y aspiraciones como pueblo. Planteaba en los escritos, que el futuro de nuestro desarrollo económico y social depende de que erradiquemos de raíz el mal del sectarismo y el partidismo.

Hoy me refiero al partidismo y la carcoma. Las carcomas son el nombre común que reciben las larvas de varias especies de insectos que perforan maderas, estructuras, muebles u obras de arte, y en las que construyen túneles con el propósito de reproducirse y alimentarse. Minan y minan incansablemente hasta que finalmente dañan todo lo bueno de manera irremediablemente.

Lamentablemente, el último objetivo de las fechorías infructuosas de la carcoma partidista ha sido DISUR.

Desarrollo Integral del Sur, Inc. (DISUR), es una corporación sin fines de lucro organizada bajo las leyes de Puerto Rico desde el 6 de junio de 2006. Su función estratégica es promover y maximizar la competitividad y el desarrollo sustentable de la Región Sur, integrando los esfuerzos y recursos del sector Público, Privado, Académico y los ciudadanos residentes del área para lograr una mejor calidad de vida.
Esta organización tiene entre sus funciones el integrar los 15 municipios de la Región Sur para que el gobierno central les delegue los poderes de planificación regional, promoción industrial y turismo. Asuntos que están centralizados y que han colapsado, o que lo que aparece de vez en cuando, lo acaparan egoístamente en el norte.

Además, en DISUR los municipios pueden coordinar sus esfuerzos para ganar poder político ante el gobierno central para poder distribuir equitativamente los recursos del presupuesto, que actualmente se quedan en forma desproporcionada en la mancha malformada de cemento que constituye la zona metropolitana de San Juan.

DISUR no es un invento de los sureños. Es un modelo de desarrollo socioeconómico que se ha desarrollado con extremado éxito en Estados Unidos, Europa y América Latina. Personas tan diversas como el pasado Comisionado Residente, José Tito Colorado, el Alcalde de Yauco, Abel Nazario Quiñónes, el pasado Alcalde de Ponce, Francisco Ico Zayas Seijo y José Pepe Méndez, CEO del Sistema Universitario Ana G. Mėndez, han expresado vehementemente que la regionalización es la única estrategia realista y viable para propulsar nuestros productos, servicios y activos turísticos a nivel global, y poder recibir entonces ingresos e inversión extrajera para crear empleos bien remunerados, que nos saquen de la pobreza crónica y colapso económico estructural en que nos encontramos.

¿Quién en su sano juicio puede estar en contra de DISUR o actuar con el propósito de destruirlo o de agujerear su capacidad de desarrollo? Para mí es algo incomprensible, pero lamentablemente el partidismo embrutece y crea barrenillos que no importa el daño que ocasionan, lo que desean es socavar para comer y comer, agujereando todo hasta destruir lo que encuentran a su paso para lograr posiciones o prebendas personales.
Las noticias de esta semana pasada nos confirmaron que en los dos partidos principales de Ponce existen líderes que con tal de adelantar sus objetivos personales y sectarios, son capaces de agredir, carcomer e intentar destruir a DISUR. Una de estas personas afirma que no paga la cuota a la que se comprometió su municipio, y que en este momento es esencial para las operaciones de DISUR, porque tiene un supuesto problema “personal” con este servidor, que ejerce el cargo de Vicepresidente de DISUR.

Para colmo, el líder del partido opuesto, que debiera defender a DISUR con mano y muñeca, decreta por Fiat intrépido, sin corroborar la información, que DISUR está desarticulado, con el único propósito de adelantar sus ambiciones personales y atacar a su adversaria política de la poltrona municipal.

Así es que con propósitos personalistas, vacuos y desenfocados, dos líderes que debieran entender la función e importancia de DISUR, dragan, quebrantan y atacan a DISUR, afectando entonces el bienestar de toda la Región Sur que cuenta con una población de más de 600 mil habitantes y con los niveles de pobreza y desempleo más altos de Puerto Rico.

Todo político que con el fin de adelantar sus intereses personales, sectarios o partidistas conspire, ataque, incumpla con sus obligaciones de ley o contractuales, y socave los proyectos esenciales de desarrollo socioeconómico de la Región Sur, representa la peor especie de egoísta e intolerante que no merece el favor de ningún votante en Ponce.

Afortunadamente, la muestras de apoyo manifestadas a DISUR, su fortaleza institucional y la de las personas que lo dirigen día a día, me convencen que la organización se encuentra firme como Ausubo, aún dentro de su precariedad económica real, y que esa vil polilla, no lo va a perforar.

Los ejecutivos municipales que entienden lo que es DISUR y por esto están comprometidos con sus objetivos, que son la mayoría, pero que por diversas razones no se han puesto al día en sus cuotas, tienen ahora el momento estratégico, esencial y de compromiso legal y moral, para hacer con urgencia su pago. Con esto podrán distinguirse de las pequeñeces insulsas de otros que afligen nuestras aspiraciones como Región.

Mi más sincero reconocimiento a la Ing. Viviam Puig, Crystal Bell, David C. Backhouse Southgate, José M. Moreno Tirado, Dorisell Torres Cruz y Evelyn Rodríguez Gómez, quienes sin importar las grandes dificultades que han enfrentado, creen en el proyecto y siguen dando el todo por el todo por el desarrollo socioeconómico de nuestra Región Sur. Son estas personas de calidad extraordinaria las que me confirman que la carcoma puede derrotarse y extinguirse permanentemente.

Ya lo dijo este sábado el Sr. Presidente de DISUR, Honorable Abel Nazario Quiñones, y yo lo repito con igual fuerza y convicción, no nos vamos a quitar. El que no quiera cumplir y colaborar, quedará plasmado en la historia como enemigo irredimible del Sur de Puerto Rico.


Por Rolando Emmanuelli Jiménez, J.D., LL.M.
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domingo, 28 de noviembre de 2010

La Reforma Contributiva de Fortuño

En el Estado ideal los ciudadanos no tendríamos que pagar contribuciones sobre los ingresos netos individuales o corporativos. El Estado tendría fuentes de financiamiento o ingresos que harían innecesario incomodar a los ciudadanos con tributos productos de sus sudor y esfuerzo individual y colectivo, que en el caso de Puerto Rico, actualmente son evidentemente confiscatorios.

Estas fuentes de financiamiento o ingresos podrían ser empresas estatales eficientes y productivas o impuestos razonables a las cadenas de valor, importación o exportaciones o en los procesos que tienen costo ambiental, social o económico que requieren reparación.

En el caso de empresas estatales eficientes y productivas esto no debiera ser problema por la capacidad del gobierno de fundar monopolios sobre productos o servicios esenciales que les permita generar ganancias y distribuirlas equitativamente en el conjunto social. El problema es que el control del partidismo las hace vulnerables al saqueo de sus recursos y por eso tenemos una AAA y AEE, que a pesar de ser empresas monopolísticas, tienen pérdidas económicas, porque son botines de guerra de los partidos que se turnan en el poder.

En los casos de las empresas que tienen un costo ambiental, social o económico, podríamos tomar como ejemplo un impuesto a las empresas que emiten dióxido de carbono o cualquier otro contaminante, no para conferirles impunidad, sino para estimularlas a buscar maneras eficientes y limpias de producir los bienes y servicios. Bajo este sistema, la Autoridad de Energía Eléctrica tendría dos opciones, o se mueve a la energía verdaderamente verde y renovable, o paga cuantiosos impuestos por el daño ambiental que nos ocasiona todos los días de año.

En el caso de las cadenas de valor, se pueden imponer impuestos a las etapas de producción, mercadeo y distribución de bienes y servicios no esenciales de manera que no afecten a los más pobres en la satisfacción de sus necesidades básicas y que se conviertan en meros costos de producción. Estos impuestos no pueden tener naturaleza regresiva o que afecten a los ciudadanos en desproporción a su condición económica. De modo que no representen una carga irrazonable a las personas de menos recursos económicos.

Estas maneras de financiar el Estado deben propiciar la innovación, el trabajo, el ahorro, la transparencia y la productividad para lograr ganancias individuales y corporativas disminuyendo la evasión contributiva que ocurre con el disimulo u ocultación de las ganancias.

Un Estado con la capacidad de funcionar sin imponer tributos sobre los ingresos netos individuales o colectivos tiene que contar con unas reglas de disciplina fiscal muy estrictas y con mecanismos de responsabilidad y control que permitan a los ciudadanos revocar los mandatos de los funcionarios que las violen.

Por supuesto que estamos hablando del Estado ideal. Puerto Rico dista mucho de contar con estas características.

En Puerto Rico tenemos impuestos en todas las etapas de la producción, cadena de valor, importaciones y exportaciones, la propiedad, los ingresos y las ventas de consumo. Encima de esto, el Estado y sus empresas monopolísticas derrochan el dinero y no existen maneras de control ciudadanos para impedir la impunidad en la irresponsabilidad fiscal ni la revocación del mandato de funcionarios delincuentes en asuntos fiscales.

Para colmo de males, tenemos una crisis fiscal sin precedentes producto de la irresponsabilidad partidista y del colapso del modelo económico que sostenía la estructura de producción del país. Esto con el agravante de que el gobierno carece de imaginación para estructurar un nuevo modelo económico sostenible por incompetencia crasa y porque entiende que le puede perjudicar en sus intenciones de obtener la Estadidad Federada que se amparan en aumentar la dependencia, pobreza y marginación de la mayoría del Pueblo, para que se aferre al anexionismo como mecanismo de subsistencia y seguridad económica.

Esto es lo que le produce los votos al PNP para que luego puedan disponer impunemente y esquilmar el presupuesto para beneficios exclusivo de los Señores del partido.

El gobernador Fortuño, que tiene la desfachatez de querer volver a ser reelecto gobernador en el 2012, está asediado por dos años de desatinos y gobierno para los poderosos, despidos, nuevos impuestos confiscatorios, ingresos fiscales en curva descendente perpetua, destrucción de los servicios estatales para las personas más vulnerables, menoscabo malintencionado de las protecciones del ambiente y los derechos de las comunidades, abuso policiaco y represión de libertades, criminalidad y deterioro de la salud mental sin precedentes, caída en espiral de la condición económica de los ciudadanos y las empresas, abandono de los proyectos de estratégicos de desarrollo y por dar palos a ciegas para tratar de revitalizar la economía.

Es por eso que el gobernador ahora se inventa la llamada reforma contributiva que de ninguna manera atiende los fundamentos que hemos expresado previamente que deben existir para que sea equitativa y que fomente el desarrollo económico.

La reforma de Fortuño se funda en propósitos políticos partidistas. Sólo pretende aliviar temporeramente el bolsillo de las personas de ingresos limitados, lo que es loable, pero no con el propósito de aumentar disminuir la dependencia y sustentar las funciones del Estado para lograr desarrollo. No, su único propósito es que estas personas se olviden de lo que ha pasado en estos dos años y voten por Fortuño en el año 2012.

La reforma de Fortuño es temporera porque por admisión de su Rasputín, Marcos Rodríguez Pujada, no existen mecanismos para financiarla luego del 2012. Es decir, que los alivios contributivos presentes no tienen probabilidades de continuidad. Por eso constituyen otro engaño monumental de Fortuño. Es un coje bobos para cazar votos para su posible reelección.

La reforma contributiva no puede fundarse en propósitos meramente electorales.

Una reforma contributiva integral tiene que atender y balancear muchos asuntos como financiar apropiadamente el gobierno, desalentar el consumismo; reducir la economía subterránea; reducir sustancialmente la tasa de contribución sobre ingreso; promover el ahorro en la clase empresarial y de las personas asalariadas; y, que este ahorro pueda invertirse en el desarrollo económico y social de Puerto Rico.

Dentro de la crisis económica actual, una reforma contributiva debe estar dirigida primordialmente a atender el problema económico no a la pesca de votos.

Los proyectos sometidos por Fortuño deben denunciarse y rechazarse si no pueden enmendarse para que apoyen nuestro desarrollo económico y social.

Por: Rolando Emmanuelli Jiménez, J.D., LL.M.
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sábado, 13 de noviembre de 2010

EL RESCATE DEL PUERTO DE LAS AMÉRICAS



Por Lcdo. Rolando Emmanuelli Jiménez, J.D., LL.M.  Find us on Facebook  Follow us on Twitter 
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En este momento el Puerto de las Américas es un elefante blanco. Aproximadamente 215 millones de inversión que espera ociosa por un operador que le de función y sentido. Sin embargo, en vez de un elefante blanco, prefiero verlo como un elefante que se quedó dormido de aburrimiento por la dejadez e inacción de la Autoridad del Puerto de las Américas (APA). Afortunadamente, es un elefante que a pesar de su largo sueño, le podemos desperezar con una gran sacudida.

Pero para lograr ese acto de brusca interrupción onírica, se cuenta con muy poco tiempo y requiere un acto de voluntad heroíca ponceñista de impacto regional. La Alcaldesa de Ponce no debe renovar el memorando de entendimiento entre el Municipio Autónomo de Ponce y la APA, por lo que debe retener las instalaciones portuarias para ejecutar un Plan que sacuda al pesado elefante dormido del Puerto de las Américas Rafael Cordero Santiago.

Sin embargo, para que este Plan sea exitoso a corto plazo, debe contar con seis requisitos fundamentales. El Plan debe ser participativo, detallado, multidisciplinario, no partidista, transparente y regional. No incluir alguno de estos elementos fundamentales, nos dejará patinando en el mismo círculo vicioso de los últimos dos años bajo el control de la APA.

El Plan debe ser participativo para que todos los sectores empresariales, universitarios, las comunidades, asociaciones de empresas, gremiales y los municipios de la Region Sur puedan aportar sus ideas y por tanto, se sientan incluidos y escuchados. De esta manera, podrán planificar inversiones y gestiones a tono con sus deseos, intereses y necesidades.

Con la participación de todos en el Plan, lograremos el compromiso y acción que se requiere para adelantar el proyecto. Todos estos sectores están ya agrupados en DISUR. Por tanto, existe la entidad participativa, democrática, multisectorial, perita en muchas materias, no partidista, transparente y regional, que entiende el Puerto y está comprometida con su desarrollo. DISUR debe ser un protagonista junto al Municipio Autónomo de Ponce en esta importante gesta de poder regional.

El Plan debe ser multidisciplinario, es decir, que no solo debe contar con la participación multisectorial, sino que debe contar con el apoyo y conocimiento de individuos y organizaciones científicas y peritas en todos los ámbitos de las ciencias sociales y naturales. Agrupando conocimiento detrás del Puerto estaremos seguros que las decisiones estarán validadas y a tono con las últimas tendencias de los mercados globales.

El Plan debe ser detallado, con la metodología y precisión de un plan estratégico. No sólo debe contener visión, misión, metas y objetivos a corto, mediano y largo plazo, sino mucho más importante, debe expresar las personas encargadas, el tiempo disponible para descargar la responsabilidad y los mecanismos de rendición de cuentas. La participación de todos los sectores en la redacción del Plan, garantizará que se lleven a la mesa las mejores ideas y que todos seamos responsables de su ejecución de forma coherente y científica.

El Plan debe ser no partidista. El Puerto no puede visualizarse de manera excluyente, como botín político y en beneficio de una secta en particular. Ningún partido cuenta con la legitimidad y todos los recursos humanos de la calidad necesaria para administrar un proyecto de tanta envergadura. Las personas y entidades capacitadas y comprometidas están dentro de todos los partidos y también fuera. Por tanto, el criterio para incorporar recursos humanos a la ejecución del Plan debe ser el mérito y no el partido al que pertenecen. Es la única forma de romper el Principio de Peter que dispone que nunca se debe contratar o ascender a una persona a un trabajo para el que no está cualificada. Promover o ascender a una persona que hace un buen trabajo en el empleo actual, puede llevarlo a la cúspide de su incompetencia El Principio de Peter impone el yugo de la incompetencia que malogra la buena administración pública.

El Plan debe ser transparente. Uno de los factores más devastadores para la confianza que se requiere para impulsar un proyecto de esta naturaleza ha sido la secretividad y falta de transparencia con que se ha manejado este proyecto durante los últimos dos años. Esta secretividad ha aumentado ante el evidente fracaso de la APA en conseguir un operador y lamentablemente continúa hoy en muchas otras dimensiones. Nadie va a confiar e invertir en proyectos pertinentes si los asuntos del Puerto siguen siendo secretos de estado. Deben abrirse las puertas de la información sobre el Puerto para que las personas y empresas interesadas puedan hacer sus planes y programar sus inversiones.

Por último, el Plan debe ser regional. La envergadura de un puerto de transbordo internacional de hondo calado, con valor añadido y zona libre, lo proyecta fuera de las fronteras del municipio anfitrión. Sólo la sinergia de los 15 municipios agrupados en DISUR junto a los sectores sociales y económicos fundamentales, tiene la capacidad de potenciar el desarrollo pleno del Puerto.

En la unión está la fuerza. La Región Sur es vital para el éxito del único proyecto de desarrollo socioeconómico que tenemos a nuestro alcance. Debemos alinearnos y fortalecer a DISUR para que con su capital intelectual y de acción, sea coprotagonista en esta gran proeza junto al Municipio Autónomo de Ponce y su alcaldesa Hon. María Eloísa Meléndez Altieri.


Por Lcdo. Rolando Emmanuelli Jiménez, J.D., LL.M. rolando@bufete-emmanuelli.com El autor es abogado notario, Presidente del Bufete Emmanuelli en Ponce, Presidente de la Alianza Pro Sur, Vicepresidente de DISUR, Inc., pasado presidente de la Cámara de Comercio del Sur de Puerto Rico y anfitrión del programa Debido Proceso de Ley, que se transmite todos los sábados a las 11:00 de la mañana por WPAB 550. Para mayor información vea www.debidoproceso.com.

Año 2010: segundo año perdido para el puerto de las américas








Por Lcdo. Rolando Emmanuelli Jiménez, J.D., LL.M.  Find us on Facebook  Follow us on Twitter  rolando@bufete-emmanuelli.com


El gobernador Fortuño admitió a este semanario que las actividades del Puerto de Las Américas no van a comenzar durante este año.  Esto significa que a pesar de las promesas de la Autoridad del Puerto de las Américas (APA), no va a completarse el acuerdo de operación que es indispensable para el comienzo de los negocios portuarios.

Pero las expresiones de Fortuño de abandono del proyecto fueron mucho más contundentes, pues reiteró que el gobierno central no aportará un centavo adicional al PLA. Además, expresó fríamente que no va a intervenir en la disputa entre el Banco Gubernamental de Fomento y la APA en torno al desembolso de los 40 millones de dólares restantes de la línea de crédito de 250 millones que se aprobó por ley para terminar las fases 1, 2, 3ª del Puerto.

Lo que esto significa es que a pesar de que el dinero fue aprobado por la Legislatura, el Banco conservará el poder de determinar si le desembolsa el dinero restante a la APA. Los 40 millones de la línea de crédito se necesitan para pagar al contratista que está terminando la zona de valor añadido del Puerto. Si ese dinero no se desembolsa, el PLA no contará con la finca principal para desarrollar actividades de negocios relacionados al Puerto.

El balance neto de las actuaciones de estos funcionarios y entidades gubernamentales es que tenemos un gran puerto que no comenzará a funcionar por no tener operador, por faltarle terrenos desarrollados para actividades de valor añadido, y peor aún, por faltar voluntad e interés en echarlo hacia delante.

Esto implica la materialización de los peores augurios. El 2010 también va a ser un año perdido para el Puerto de Las Amerícas.

A pesar del clamor en contra, el pasado 30 de junio de 2010, la alcaldesa de Ponce renovó el memorando de entendimiento entre el Municipio de Ponce y la Autoridad del Puerto de Las Américas, que permite el traspaso del Puerto una vez se cierre el contrato con el operador, pero condicionado a que se terminara todo el proceso de negociación en el término de 90 días.  La alcaldesa se comprometió a retener el control del Puerto en caso de que la APA no cierre el acuerdo con el operador en el dicho término. El término de 90 días vence el 30 de septiembre de 2010.

La admisión que ha hecho el gobernador Fortuño de que el Puerto no empezará a funcionar durante este año, no le deja otra alternativa a la alcaldesa de Ponce que dejar expirar el memorando de entendimiento y asumir el control del Puerto de Las Américas Rafael Cordero Santiago.

Sin embargo, el que la alcaldesa cumpla con su promesa de asumir la responsabilidad sobre el Puerto de las Américas, no es una tarea fácil.  Para que esta gestión tenga éxito, la alcaldesa de Ponce tiene que recabar el apoyo de DISUR, donde se agrupa el sector público, el académico, el empresarial, junto a las comunidades, y se consolida la planificación y voluntad de desarrollo económico de nuestra Región Sur.

El apoyo y la intervención de DISUR en los planes de desarrollo del Puerto de Las Américas le ofrece a la gestión de la alcaldesa la legitimidad de estar contando con todos los sectores fundamentales de nuestra Región Sur y con el talento del sector universitario, que ya lleva varios años listo para proveer educación y estrategia para el desarrollo portuario.

La alcaldesa no puede confiar más en lo que le dice José Pérez Riera, presidente de la Junta de Directores del PLA, ni lo que dice Fortuño sobre el Puerto.  El fracaso está probado.  Es el momento de explorar nuevas alternativas.

La alcaldesa tiene entonces la última palabra y tiene en sus manos el futuro del desarrollo del Puerto de Las Américas.  Si la alcaldesa se plega al partidismo y vuelve a renovar el memorando de entendimiento, el Puerto de Las Américas pasará a la historia como un gran fracaso que costó al pueblo de Puerto Rico 250 millones de dólares.



El autor es abogado notario, Presidente del Bufete Emmanuelli en Ponce, Presidente de la Alianza Pro Sur, Vicepresidente de DISUR, Inc., pasado presidente de la Cámara de Comercio del Sur de Puerto Rico y anfitrión del programa Debido Proceso de Ley, que se transmite todos los sábados a las 11:00 de la mañana por WPAB 550. Para mayor información vea www.debidoproceso.com.

martes, 10 de agosto de 2010

El Partidismo y la Mentira

En la columna pasada discutimos la dañina consecuencia del partidismo que ocasiona que aunque el partido o su jerarquía asuman una posición ilegal, antiética o inmoral, sus otros líderes están obligados a no oponerse a la línea torcida del partido y se mantienen bajo silencio comprado, por temor o complicidad, en abierto contubernio con la cofradía sectaria.

Pero el silencio no es la única forma de deshonestidad partidista. También se recurre a la mentira cruda y abierta.

Existen muchas instancias en las cuales los políticos y los partidos recurren a la farsa y el engaño. Entre las situaciones principales que se prestan a la mendacidad están los procesos de candidaturas y primarias, el programa de partido, las promesas de campaña, el problema colonial y su solución, y la defensa de las actuaciones del gobierno. Todas las mentiras tienen dos propósitos fundamentales: Alcanzar el poder político o mantenerlo a toda costa.

La primera oportunidad para mentir es el proceso de candidaturas. Las mentiras emblemáticas son: “este no es momento de candidaturas”, “no descarto nada”, “aspiraré al puesto que el pueblo me pida”, “estoy respondiendo al reclamo del pueblo”, “aceptaré el dictamen del pueblo”. Deben estar seguros que cuando un político hace estas aseveraciones, está haciendo o pensando todo lo contrario. Sin embargo, estas mentiras se repiten y se repiten sin pudor o cuestionamiento, para dar la falsa impresión de objetividad, desinterés personal o frialdad. ¿Por qué no son honestos y dicen lo que realmente están pensando?

El segundo catálogo de mentiras es el programa del partido. En los programas de los partidos existen tres tipos de mentiras principales. Las que se refieren a la identificación de las causas de los problemas, las que se refieren a la identificación de las supuestas soluciones y su efectividad, y las que se refieren a las obras que van a realizar en beneficio del Pueblo. Por ejemplo: “La causa de la criminalidad es el narcotráfico”, “la criminalidad se resuelve con cero tolerancia y mano dura” y “mi gobierno está comprometido y cumplirá con Ponce en Marcha y el Puerto de las Américas”. Los políticos utilizan las emociones y pasiones de un pueblo desprovisto para presentar soluciones o planteamientos atractivos a las masas, pero que no tienen fundamentos científicos o realidades que las apoyen, o sobre los cuales no tienen la voluntad real de impulsar o acometer.

La tercera instancia de mentiras es la campaña electoral: “No te voy a meter la mano en el bolsillo”, “al único que voy a despedir es a Aníbal Acevedo Vilá”, “bajaré el costo del agua y la luz”, “trabajaré para mejorar la economía y aumentar las oportunidades de empleo”. Mentiras crueles para jugar con las carencias y aspiraciones de la gente para meramente lograr su voto.

La cuarta oportunidad para mentir es el problema colonial y su solución: “El ELA no es una colonia”, “la soberanía del Pueblo”, “lo que hace falta es un plebiscito”, “la estadidad jíbara” y “la estadidad es para los pobres”. Estas mentiras tienen el propósito de tratar de adelantar supuestas posiciones de solución del problema colonial, pero sin afectar las probabilidades de éxito electoral.

La quinta coyuntura para mentir es la defensa de las actuaciones del gobierno. Estos dos últimos años han sido excepcionales en las mentiras apologéticas: “No había otra alternativa que despedir empleados”, “Ponce en Marcha va a las millas”, “ya vienen los buques post-panamax”, “la economía está en franca recuperación”. Estas falsedades se dicen cuando el Pueblo va descubriendo y desenmascarando todas las simulaciones que ha hecho el partido y sus líderes en los procesos antes mencionados. Para salvar su pellejo ante el próximo evento electoral, los partidos y sus líderes tratan de crear explicaciones o realidades virtuales que conecten lo que prometieron, representaron o alegaron, con lo que finalmente hicieron y la realidad que sufre el Pueblo.

Por fortuna, las mentiras van erosionando la confianza pública y finalmente ocasionan la caída de los partidos del poder político, pero no sin antes ocasionar daños irreparables al país, alejándolo de alcanzar las verdaderas soluciones a sus problemas.

El problema es que como sufrimos una partidocracia, la caída de un partido sólo ocasiona la llegada de otro partido, por lo que se perpetúa el problema.

La reforma de nuestro sistema político y social tiene que tomar en cuenta la manera de erradicar los incentivos a la mentira. La única manera para lidiar con este problema es mediante la implantación de la democracia participativa y la erradicación del partidismo.

Sin estas dos medidas estaremos condenados al eterno retorno o circulo vicioso del engaño, descubrimiento de la verdad, y sustitución de un político por otro, para que sin demora, nos vuelva a traicionar.


El autor es abogado notario, Presidente del Bufete Emmanuelli en Ponce, Presidente de la Alianza Pro Sur, Vicepresidente de DISUR, Inc., pasado presidente de la Cámara de Comercio del Sur de Puerto Rico y anfitrión del programa Debido Proceso de Ley, que se transmite todos los sábados a las 11:00 de la mañana por WPAB 550. Para mayor información vea www.debidoproceso.com.

martes, 3 de agosto de 2010

EL PARTIDISMO Y EL SILENCIO


Por Lcdo. Rolando Emmanuelli Jiménez, J.D., LL.M.    
rolando@bufete-emmanuelli.com

Los acontecimientos que se suscitaron en el Senado donde se prohibió a la prensa y al público el acceso a las gradas del Hemiciclo, además de un quebrantamiento a una disposición expresa de la Constitución de Puerto Rico, constituyen sendas violaciones a la libertad de prensa y de expresión. Esto ha desenmascarado una de las consecuencias más dañinas del partidismo:  El Silencio.

El partidismo corroe nuestra fibra social y democrática.  Los representantes del pueblo suplican el voto de los electores y luego le abandonan a su suerte e incurren en las actuaciones más inauditas, que lamentablemente, en la mayoría de los casos, resultan impunes.  El libertinaje de los líderes partidistas se oculta bajo el silencio comprado, por temor o por complicidad con la cofradía partidista. Es indispensable romperle el espinazo al partidismo para salvar la democracia.

No cabe duda de que lo que ocurrió en el Senado es ilegal e inconstitucional.  No cabe duda de que el pueblo tenía derecho a reclamar el acceso al Senado y a convocarse frente al Capitolio para protestar.  No cabe duda de que cuando alguna persona viola la Ley, lo que corresponde es arrestarlo y procesarlo criminalmente, jamás golpearlo a mansalva.  No cabe duda de que a unas personas que están ejerciendo el derecho a la libre expresión, no se les puede golpear, macanear ni rocear con gases irritantes sin justificación.

Sin embargo, salvo honrosas excepciones, los líderes del Partido Nuevo Progresista, representantes electos por el pueblo, han hecho mutis ante estas barbaridades siguiendo la disciplina del partido. 

El hacer silencio en estas circunstancias implica una de dos cosas:  o que están totalmente de acuerdo con lo que ocurrió; o que tienen miedo a disentir por perder privilegios o caer en desgracias.  En toda circunstancia, estos líderes políticos perversos o de rodillas temblorosas, merecen la más severa censura y el castigo electoral por su carencia de honestidad, valentía, criterio y pensamiento independiente.

El presidente del Senado no ha demostrado arrepentimiento ni propósito de enmienda por sus actuaciones.  El gobernador y su jefe, Figueroa Sancha, tampoco han demostrado remordimiento y han defendido a brazo partido sus actuaciones abusadoras. Estas expresiones han dictado que los otros líderes del partido, como corderitos, hayan respaldado lo indefendible.

El pueblo repudió todas estas actuaciones en una impresionante marcha que sacudió la conciencia de todas las personas que asistimos, por la masividad, la militancia y creatividad de los participantes.

Los partidos políticos se convierten en monstruos que coartan la libertad y el pensamiento crítico de las personas que los componen.  El presidente del Senado tiene un presupuesto que reparte a su discreción.  Por tanto, nadie se atreve a hacerle frente, particularmente porque no tiene pudor, ni restricción al utilizar el verbo de la manera más cruel, vulgar y abusadora. Los senadores no quieren perder sus presupuestos, por lo que temen, y no se atreven a criticar las actuaciones claramente ilegales de su presidente, porque los insulta.

La presión para el silencio es mayor cuando se considera que los partidos en Puerto Rico viven el Centralismo Democrático, que curiosamente es una doctrina de los partidos comunistas. 

Centralismo Democrático significa que una vez el partido toma una determinación mediante los mecanismos internos o mediante la arbitrariedad del líder, el partido y todos sus miembros tiene que mantener una misma postura, so pena de sanciones u ostracismo. 

Por ende, aunque el partido tenga una posición ilegal, antiética o inmoral, sus líderes están obligados a seguir la línea del partido.  La obligatoriedad de continuar el trazo del partido se impone mediante la censura, marginación, la privación de los contratos o presupuesto, y finalmente, la expulsión del partido.

Por estas razones, el partidismo daña la fibra moral de la sociedad, porque obliga a todos los líderes partidistas a la deshonestidad, a rendir posturas éticas válidas o hacer silencio dando su consentimiento y complicidad a actuaciones ilegales o inmorales.

Sólo en dos ocasiones se rompe con este silencio partidista.  Cuando el líder máximo del partido o los líderes de la cúpula se desgastan y pierden legitimidad, o cuando se aproximan las primarias.  Bajo estas circunstancias, es legítimo ser crítico y asumir posturas honestas y veraces, porque es un asunto de supervivencia para el político. En estos momentos no se ejerce el pensamiento crítico por honestidad, sino por conveniencia.

Los líderes que deseen ganar el favor de este pueblo tienen que tirar la raya todos los días, ser honestos y asumir su responsabilidad con el pensamiento crítico y su lealtad al pueblo, cuando el partido le traicione.


El autor es abogado notario, Presidente del Bufete Emmanuelli en Ponce, Presidente de la Alianza Pro Sur, Vicepresidente de DISUR, Inc., pasado presidente de la Cámara de Comercio del Sur de Puerto Rico y anfitrión del programa Debido Proceso de Ley, que se transmite todos los sábados a las 11:00 de la mañana por WPAB 550. Para mayor información vea www.debidoproceso.com.

miércoles, 14 de julio de 2010

TENER PODER POLÍTICO O MERAMENTE SER QUEJONA



Por Lcdo. Rolando Emmanuelli Jiménez, J.D., LL.M.   
rolando@bufete-emmanuelli.com

La alcaldesa de Ponce, María "Mayita" Meléndez Altieri, le exigió el martes al secretario de la Gobernación, Marcos Rodríguez Pujada, que se disculpe con la Ciudad Señorial por decir que la funcionaria se pasa quejándose por el proyecto de Ponce en Marcha.

Estas palabras denotan desprecio, tienen un dejo machista e injurian los méritos de los planteamientos de la alcaldesa sobre el incumplimiento por parte del gobierno central con los proyectos del Plan Ponce en Marcha que son obligaciones de ley.

Esto es mucho más que un desliz imprudente, el problema es que Rodríguez Pujada se atreve a decir esto impunemente y con el consentimiento del gobernador, porque no reconoce poder o influencia a la alcaldesa que amenace sus acomodadas circunstancias.

Esta arrogancia de Rodríguez Pujada tiene su explicación en los acontecimientos de los últimos 19 meses en Ponce.

No cabe duda de que la ciudad de Ponce ha brillado con mayor o menor grado por diferentes factores interesantes, aleccionadores o sombríos. Un pasado de señores esclavistas, de carimbo y de revueltas de negros rebeldes forjaron el contexto afroantillano de nuestra cultura y visión de mundo, que nos adjudicó el precario mote de Ciudad Señorial. Este escenario se apoyó en un desarrollo socioeconómico vinculado al mar y el contrabando que nos concedió un aire cosmopolita y metropolitano que propició el surgimiento de un liderazgo político, económico y cultural que sentó pauta en Puerto Rico.

Luego, la voracidad hegemónica del área metropolitana, los políticos de San Juan y el derrumbe de las petroquímicas en la década de los 70, nos sumió en un aciago tiempo de precariedad económica y corrupción en el gobierno municipal.

A finales de los años 80, nos afloramos a una época de inversión, segundo aire y esperanza, donde se sembraron las semillas de la autonomía municipal como preámbulo del liderazgo en ciernes para una planificación y desarrollo regional sustentable y sostenido.

La incumbencia de Rafael "Churumba" Cordero Santiago rompió con décadas de subordinación al gobierno central y el partido en el poder, lo que permitió el reclamo directo, vehemente y coherente de los derechos adquiridos e hizo gravitar el poder político fuera del entorno sanjuanero.

Cordero Santiago brilló mediante el ejemplo, la opinión vehemente, la afirmación certera, la atención a las comunidades y la litigación en los tribunales contra el gobierno central y sus agencias. No existe duda de su sacrificio espiritual y físico, culminado con la pérdida de la libertad por Vieques, y con su muerte discutiendo en el teléfono con la Autoridad de Energía Eléctrica.

Rafael Cordero Santiago consolidó los pedazos de un orgullo malherido y los enfocó hacia un desarrollo de la territorialidad y la personalidad luchadora de nuestra ciudad que desembocó en el nuevo arquetipo "Ponce es Ponce y lo demás es parking". Ese es el vacío que dejó su muerte. La convicción Ponceña de que Churumba siembre daba la pelea por los derechos de nuestra ciudad.

El éxito de Cordero Santiago en sus luchas y reclamos por Ponce no se fundaba en que se quejaba mucho. El reclamo exitoso de lo que le correspondía a Ponce tenía apoyo sólido en el hecho incuestionable de que con sus actuaciones había desarrollado una base social y política que hacía temblar a los opositores del gobierno central y del partido. Detrás de Churumba se aglutinaba una coalición multisectorial y transpartidos que hacía pensar dos veces a los políticos de San Juan a la hora de decidir oponerse a los planes de Churumba. Por eso llegó a ganar las elecciones por más de 18,000 votos.

Ese poder consensuado y no sectario permitió a Cordero Santiago la aprobación del Plan Territorial del 2003 y que comenzaba vigencia el mismo mes de su muerte en 2004. En ese Plan existían compromisos de ley de más de 1000 millones de dólares para Ponce, incluyendo más de 500 millones para el Puerto de las Américas.

Lamentablemente, su muerte tronchó este extraordinario proyecto, porque la politiquería y debilidad de sus sucesores destruyeron esas aspiraciones. Por eso llevamos seis años en un pantano socioeconómico que no asoma alguna orilla de esperanza.

En esta debacle es que Rodríguez Pujada se viene a fijar en la Alcaldesa de Ponce, y como verdugo de la Fuerza de Choque, no pudo perder la oportunidad de golpearla impíamente.

El ministro de propaganda y mentiras del gobernador dictatorial Fortuño, Marcos Rodríguez Pujada, se atreve a decir impunemente que lo que le pasa a la Alcaldesa es que se queja mucho. Que es una quejona.

A pesar de todas las advertencias y consejos desde el año 2008, la Alcaldesa ha ido descubriendo muy de a poco, que sus peores enemigos son los funcionarios del gobierno central y del Partido Nuevo Progresista, que hacen su vida en burbuja, y no conocen hacia el sur, nada más allá del peaje de Caguas Norte.

Marcos Rodríguez Pujada le dijo quejona a la Alcaldesa con el consentimiento del gobernador. Los comunicados de este señor siempre tienen un propósito y autorización del gobernador. El mensaje directo es "no molestes mija". Es un mensaje de desprecio y que denota las verdaderas intenciones del gobierno central con Ponce que se ocultan detrás de decenas de mentiras de alegado cumplimiento.

El propósito claro del gobierno central y del PNP es no cumplir con Ponce en Marcha ni con el Puerto de las Américas.

El problema que tiene la Alcaldesa es que lleva 19 meses rehuyendo de su responsabilidad de colaborar y aglutinar a todas las fuerzas ponceñistas que no les importan los colores y sectas de los partidos, sino únicamente lo que es necesario y conveniente para Ponce. Si la alcaldesa hubiera aceptado la ayuda y colaboración de las Fuerzas Activas Sureñas, tendría poder político y nadie en el gobierno dictatorial de Fortuño se hubiese atrevido a llamarla quejona.

La alcaldesa todavía está a tiempo de ponerse de pie y reclamar -en unión de las Fuerzas Activas Sureñas- lo que le corresponde en ley a Ponce y el Sur para desarrollar poder político real.

Si sigue sola como hasta el momento, tendrá que soportar el mote que sus correligionarios ya le han apuntalado, y no le quedará otro remedio que dejar su espacio a otra persona que acepte el reto.


El autor es abogado notario, Presidente del Bufete Emmanuelli en Ponce, Presidente de la Alianza Pro Sur, Vicepresidente de DISUR, Inc., pasado presidente de la Cámara de Comercio del Sur de Puerto Rico y anfitrión del programa Debido Proceso de Ley, que se transmite todos los sábados a las 11:00 de la mañana por WPAB 550. Para mayor información vea www.debidoproceso.com.